Fenómeno de El Niño 2026-2027 en Ecuador:

qué debemos saber y cómo prepararnos


Aprendamos Seguridad con IOP

Gestión y Prevención de Riesgos Laborales

Autor: Ivan Orozco Paredes

Resumen

El Fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es uno de los eventos climáticos de mayor impacto en Ecuador, con antecedentes históricos que han dejado pérdidas humanas, económicas y de infraestructura significativas, particularmente en los episodios de 1982-1983 y 1997-1998. Para el período 2026-2027, los organismos meteorológicos nacionales e internacionales coinciden en que existe una alta probabilidad de desarrollo del fenómeno, con posible intensidad de moderada a fuerte. Este artículo resume la evidencia científica disponible, describe los principales riesgos para la población y los trabajadores ecuatorianos, y propone medidas de prevención basadas en los lineamientos oficiales de gestión de riesgos.

1. Introducción

Ecuador, por su ubicación geográfica frente al océano Pacífico oriental, es uno de los países más sensibles a las variaciones térmicas del mar conocidas como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Cuando la temperatura superficial del océano en la región Niño 3.4 se eleva de forma sostenida, se altera el régimen de lluvias, la temperatura ambiental y, en consecuencia, la seguridad de las comunidades costeras, andinas y amazónicas. Comprender este fenómeno desde la evidencia científica permite anticipar riesgos y adoptar medidas de prevención tanto en el ámbito familiar como en el laboral.

2. ¿Qué es el Fenómeno de El Niño?

El ENOS es un patrón climático cíclico originado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Este calentamiento modifica los patrones de viento y presión atmosférica, generando un incremento de la evaporación y, por tanto, de las precipitaciones en la costa ecuatoriana, mientras que otras regiones —como la Amazonía o el Austro— pueden experimentar condiciones más secas de lo habitual. El fenómeno contrario, La Niña, se caracteriza por el enfriamiento de esas mismas aguas.

3. Situación actual: El Niño 2026-2027

De acuerdo con el monitoreo del Comité de Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN) —integrado por el INOCAR, el INAMHI y otras entidades científicas—, el trimestre mayo-junio-julio de 2026 mostraba como escenario más probable el desarrollo de condiciones de El Niño, con posibilidad de mantenerse hasta inicios de 2027 (INOCAR/ERFEN, mayo 2026). Este diagnóstico coincide con el de la Organización Meteorológica Mundial, que en junio de 2026 estimó una probabilidad del 80% de que el fenómeno se consolidara entre junio y agosto de ese año, con probabilidades superiores al 90% de que se prolongara al menos hasta noviembre. La propia OMM advirtió que, si bien no existen dos eventos de El Niño idénticos, los eventos más intensos incrementan la probabilidad de calor extremo, alteraciones en la precipitación y presión adicional sobre la salud humana, los ecosistemas, la agricultura y los sistemas energéticos (OMM, junio 2026).

En el ámbito nacional, especialistas en hidrometeorología señalaron que el fenómeno podría consolidarse oficialmente entre finales de julio e inicios de agosto de 2026, y recordaron que un patrón similar ocurrido durante El Niño 2023-2024 afectó la generación hidroeléctrica y provocó problemas energéticos en el país (El Universo, mayo 2026). Ante este panorama, el Gobierno ecuatoriano declaró en mayo de 2026 una alerta amarilla preventiva; según la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR), el área de influencia directa del fenómeno abarca territorios ubicados hasta los 1.500 metros sobre el nivel del mar, lo que incluye a 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias con mayor susceptibilidad frente a inundaciones y movimientos en masa (SNGR, mayo 2026).

4. Principales riesgos para Ecuador

       Inundaciones y desbordamiento de ríos en la Costa y zonas bajas de la Sierra, con afectación a viviendas, vías y cultivos.

       Movimientos en masa (deslizamientos) en laderas y zonas de pendiente, agravados por la saturación del suelo.

       Sequía en algunas zonas de la Sierra y la Amazonía, debido a la alteración del régimen de lluvias, lo que puede generar déficit hídrico y afectar la generación hidroeléctrica.

       Olas de calor y aumento de la radiación UV, con riesgo para la salud de trabajadores expuestos a labores al aire libre.

       Afectación a servicios básicos: la SNGR mantiene bajo análisis más de 600 plantas de tratamiento de agua potable dentro de las 1.461 infraestructuras estratégicas del país expuestas a las amenazas del fenómeno (Youtopia Ecuador / SNGR, 2026).

       Interrupción de la actividad laboral y económica, especialmente en agricultura, pesca, construcción y transporte.

5. ¿Qué deberíamos hacer los ecuatorianos? Medidas de prevención

5.1 A nivel familiar y comunitario

       Elaborar un plan familiar de emergencia, en el que cada integrante conozca las rutas de evacuación, los puntos de encuentro y una función específica ante una emergencia (por ejemplo, apagar los breakers eléctricos o tomar la mochila de emergencia).

       Preparar una mochila de emergencia con documentos, agua, alimentos no perecibles, linterna, radio y medicinas básicas.

       No construir ni habitar viviendas en zonas identificadas como vulnerables a inundaciones o deslizamientos, y evitar cruzar puentes o ríos crecidos durante lluvias intensas.

       Organizar comités comunitarios de gestión de riesgos y realizar simulacros de evacuación, tal como recomienda la SNGR, ya que estos ejercicios permiten medir tiempos de respuesta y detectar falencias antes de una emergencia real.

       Establecer canales de comunicación vecinal (grupos de WhatsApp o Telegram) para reportar condiciones climáticas y alertas tempranas.

       Evitar arrojar desechos en sumideros y rejillas de aguas lluvias, pues esto agrava las inundaciones urbanas.

5.2 A nivel de gobiernos locales

Los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) tienen la responsabilidad de identificar amenazas, elaborar mapas y escenarios de riesgo, fortalecer los sistemas de alerta temprana y presentar planes de acción y contingencia ante la SNGR, en cumplimiento de los lineamientos estratégicos vigentes para el período 2026-2027.

5.3 A nivel laboral y organizacional (enfoque de prevención de riesgos)

       Actualizar la matriz de riesgos de la organización incorporando escenarios de lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos y calor extremo.

       Revisar y reforzar los planes de continuidad operativa ante posibles cortes de energía eléctrica o suministro de agua.

       Capacitar a los trabajadores sobre procedimientos de evacuación, primeros auxilios y uso de equipos de protección personal adecuados para trabajos en exteriores (protección solar, hidratación, calzado antideslizante).

       Reforzar la señalización y el mantenimiento de techos, canales de drenaje e instalaciones eléctricas en los centros de trabajo.

       Establecer protocolos de suspensión de actividades al aire libre ante alertas de lluvias severas o calor extremo, priorizando la salud del personal.

       Coordinar con los comités paritarios de seguridad y salud ocupacional la elaboración de un plan de contingencia específico frente al fenómeno de El Niño.

6. La prevención como inversión

La Secretaría de Gestión de Riesgos ha señalado que cada dólar invertido en prevención puede ahorrar hasta 15 dólares en labores de reconstrucción y asistencia humanitaria posterior (SNGR, 2026). Esta relación costo-beneficio respalda la importancia de actuar de manera anticipada, tanto desde la política pública como desde la gestión de riesgos laborales en cada organización.

7. Conclusiones

La evidencia científica disponible hasta julio de 2026 indica una alta probabilidad de que Ecuador enfrente un fenómeno de El Niño de intensidad moderada a fuerte durante el período 2026-2027, con impactos diferenciados por región: inundaciones y deslizamientos en la Costa y zonas bajas de la Sierra, y posible sequía en otras áreas del territorio. La preparación temprana —a nivel familiar, comunitario, institucional y laboral— es la herramienta más efectiva para reducir el impacto humano y económico de este fenómeno recurrente en la historia climática del país. La cultura de prevención, más que una obligación normativa, debe convertirse en un hábito colectivo de los ecuatorianos.

Fuentes consultadas

       Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias del Ecuador (SNGR) — gestionderiesgos.gob.ec

       Diario Primicias — primicias.ec

       Diario El Universo — eluniverso.com

       Diario Extra — extra.ec

       Diario El Comercio — elcomercio.com

       Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar, ESPOL (FIMCM)

       Organización Meteorológica Mundial (OMM) / NOAA

Artículo elaborado con fines de difusión y sensibilización para el blog "Aprendamos Seguridad", dedicado a la gestión y prevención de riesgos laborales.

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