PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES

Cambio climático y salud ocupacional: adaptar la prevención en oficinas y en territorio

By Ivan Orozco Paredes — IOP Consultoría

info@iop-ec.com

Un análisis técnico-normativo sobre los nuevos riesgos laborales derivados de la crisis climática y los programas de prevención necesarios en entornos administrativos y operativos.

El cambio climático dejó de ser un tema exclusivamente ambiental para convertirse en un factor de riesgo laboral reconocido por organismos internacionales. Olas de calor, eventos climáticos extremos, contaminación del aire y nuevas dinámicas de vectores biológicos están modificando el panorama de la prevención de riesgos, tanto para quien trabaja en una oficina climatizada como para quien lo hace a la intemperie.




1. El cambio climático como riesgo laboral emergente

Durante años, la prevención de riesgos laborales se enfocó en peligros mecánicos, químicos, ergonómicos o psicosociales "clásicos". Sin embargo, la evidencia acumulada por organismos como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que el cambio climático genera una combinación de peligros que ya afecta directamente la salud y la seguridad de las personas trabajadoras en todas las regiones del mundo.

Según reportes recientes de la OIT, el calor excesivo, la radiación UV, la contaminación del aire agravada por el clima y el aumento de enfermedades transmitidas por vectores conforman una combinación de peligros que impacta a un porcentaje muy alto de la fuerza laboral mundial, con mayor severidad en regiones como África, los Estados Árabes y Asia-Pacífico, aunque ningún territorio queda exento, incluyendo zonas que históricamente no enfrentaban estos problemas.

DATO CLAVE

La exposición de la fuerza laboral al calor excesivo ha crecido de forma acelerada en Europa y Asia Central desde el año 2000, y buena parte de las exposiciones peligrosas ocurren incluso fuera de eventos de ola de calor declarados formalmente, lo que exige programas de prevención permanentes y no solo reactivos.

2. Riesgos diferenciados: oficina versus territorio

No todos los puestos de trabajo enfrentan el cambio climático de la misma manera. Es fundamental que los programas de prevención distingan entre el personal que labora en entornos administrativos cerrados y aquel que desarrolla actividades en campo, obra, agricultura, transporte o atención comunitaria.

Entorno de oficina

     Sobrecarga de sistemas de climatización y cortes eléctricos asociados a eventos extremos.

     Calidad de aire interior deficiente por partículas externas (incendios forestales, contaminación urbana).

     Riesgo psicosocial por "ansiedad climática" y sobrecarga informativa.

     Interrupciones operativas por inundaciones, deslizamientos o cortes de servicios básicos.

     Fatiga visual y térmica en jornadas prolongadas sin ventilación adecuada.

Entorno territorial / campo

     Estrés térmico por calor: agotamiento, golpe de calor, deshidratación.

     Exposición prolongada a radiación UV.

     Enfermedades transmitidas por vectores (dengue, malaria) por cambios en patrones climáticos.

     Exposición a eventos extremos: lluvias intensas, deslizamientos, sequías.

     Fatiga física acumulada y menor productividad por autolimitación del ritmo de trabajo.

3. Marco normativo internacional aplicable

La prevención frente a riesgos climáticos no parte de cero: existe un cuerpo normativo internacional que da soporte legal y técnico a la actuación de las organizaciones.

Instrumento

Alcance

Convenio 155 OIT — Seguridad y Salud de los Trabajadores

Establece la obligación de los Estados y empleadores de garantizar entornos de trabajo seguros; la OIT lo usa como base para exigir regulación de temperaturas máximas y medidas de protección frente al calor.

Convenio 187 OIT — Marco Promocional para la SST

Impulsa políticas nacionales y culturas de prevención que deben incorporar los riesgos emergentes derivados del clima.

ISO 45001:2018

Sistema de gestión de SST que exige identificar peligros considerando el contexto de la organización, lo que hoy incluye variables climáticas y ambientales cambiantes.

Guía técnica OMS/OMM (2025) — Estrés térmico ocupacional

Ofrece recomendaciones basadas en evidencia sobre hidratación, aclimatación, mecanización de tareas y reorganización de horarios de trabajo para reducir el estrés por calor.

Decisión 584 CAN — Instrumento Andino de SST

Vincula a Ecuador con los demás países de la Comunidad Andina en la obligación de prevenir, eliminar o controlar los daños derivados de las condiciones de trabajo, incluyendo factores ambientales.

 

RECOMENDACIÓN DE LA OIT

La OIT recomienda que los gobiernos adopten regulaciones que fijen temperaturas máximas de exposición laboral y contemplen medidas específicas de protección frente al calor, tomando como referencia los convenios 155 y 187. Entre las medidas más costo-efectivas destaca la hidratación frecuente y la mecanización de tareas físicas para reducir la carga térmica sin perder productividad.

4. Marco normativo ecuatoriano

En Ecuador, la prevención de riesgos laborales —incluyendo aquellos agravados por el cambio climático— se sustenta en un conjunto de normas nacionales que pueden y deben articularse con los estándares internacionales:

     Constitución de la República del Ecuador, Art. 326 numeral 5: reconoce el derecho de toda persona a desarrollar sus labores en un ambiente adecuado y propicio que garantice su salud, integridad, seguridad, higiene y bienestar, base constitucional para exigir medidas frente a riesgos climáticos.

     Código del Trabajo: establece en el Capítulo V del Título IV las obligaciones generales en materia de seguridad y salud en el trabajo, exigibles a todo empleador.

     Decreto Ejecutivo No. 2393 (1986): Reglamento de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo, norma histórica que sigue vigente y regula condiciones ambientales de los lugares de trabajo, comités paritarios y funciones del Ministerio del Trabajo y del IESS en la vigilancia del medio ambiente laboral.

     Resolución C.D. 513 del IESS: Reglamento del Seguro General de Riesgos del Trabajo, que define los principios de la acción preventiva (planificación, identificación de peligros, evaluación y control de riesgos, adopción de medidas) y prioriza la actividad preventiva en los lugares de trabajo de mayor riesgo para la salud e integridad física.

     Decisión 584 y Resolución 957 de la CAN: normas fundamentales andinas en materia de SST, incorporadas expresamente como fundamento de la Resolución C.D. 513, orientadas a disminuir o eliminar los daños a la salud del trabajador mediante medidas de control.

PRINCIPIOS DE LA ACCIÓN PREVENTIVA (RESOLUCIÓN C.D. 513, ART. 53)

La normativa ecuatoriana obliga a que la prevención se base en: planificación integral (técnica, organizativa y de condiciones de trabajo), identificación de peligros, medición y evaluación de riesgos en los ambientes laborales, y adopción de medidas de control. Este marco es directamente aplicable para incorporar los riesgos derivados del cambio climático dentro de la matriz de riesgos de cualquier organización.

5. Diseño de un programa de prevención frente al cambio climático

5.1 Para entornos de oficina

✓  Plan de contingencia ante cortes eléctricos, inundaciones o eventos extremos que afecten la continuidad operativa.

✓  Monitoreo de calidad de aire interior en zonas urbanas con riesgo de contaminación por incendios forestales o smog.

✓  Políticas de teletrabajo o flexibilidad horaria ante alertas meteorológicas.

✓  Programas de bienestar psicosocial que incluyan el manejo de la ansiedad climática.

✓  Mantenimiento preventivo de sistemas de climatización y ventilación.

5.2 Para entornos territoriales / operativos

✓  Protocolo de hidratación obligatoria y programada durante la jornada, especialmente en horas de mayor radiación solar.

✓  Reorganización de horarios de trabajo para evitar las horas de calor extremo (por ejemplo, iniciar labores más temprano).

✓  Programas de aclimatación progresiva para personal nuevo o que se reincorpora tras ausencias prolongadas.

✓  Provisión de equipo de protección personal específico: protección UV, ropa transpirable, calzado adecuado.

✓  Vigilancia médica ocupacional enfocada en síntomas de agotamiento por calor, golpe de calor y deshidratación.

✓  Capacitación en reconocimiento temprano de signos de estrés térmico y protocolos de actuación inmediata.

✓  Zonas de sombra y descanso accesibles en el terreno de trabajo.

✓  Coordinación con el sistema de salud pública frente a riesgo de enfermedades transmitidas por vectores.

6. Gestión documental e integración al Sistema de Gestión de SST

La incorporación del riesgo climático no debe tratarse como un anexo aislado, sino integrarse formalmente en los instrumentos de gestión que ya exige la normativa ecuatoriana:

     Matriz de identificación, evaluación y control de riesgos: incorporar el estrés térmico, la radiación UV y los eventos climáticos extremos como peligros específicos, conforme a los principios de acción preventiva de la Resolución C.D. 513.

     Reglamento Interno de Seguridad y Salud: actualizar con protocolos de actuación ante alertas meteorológicas y condiciones climáticas extremas.

     Comité Paritario de Seguridad y Salud: incluir el seguimiento de indicadores climáticos como punto permanente de agenda, en línea con las funciones de vigilancia previstas en el Decreto 2393.

     Vigilancia de la salud: registrar casos de afectación relacionada con calor u otros factores climáticos para retroalimentar el programa de prevención.

7. Conclusiones

El cambio climático ha añadido una capa de complejidad a la gestión de la seguridad y salud en el trabajo que ninguna organización puede seguir ignorando. Tanto la evidencia técnica internacional liderada por la OIT y la OMS como el marco jurídico ecuatoriano, ya ofrecen los principios y herramientas necesarios para actuar: identificación de peligros, planificación preventiva y adopción de medidas de control. La diferencia real la marca la capacidad de cada organización para traducir estos principios en programas concretos, diferenciados según el entorno de trabajo oficina o territorio y sostenidos en el tiempo, no solo activados durante una emergencia climática puntual.

La prevención frente al cambio climático ya no es una opción de mejora continua: es una obligación legal y una condición para sostener la productividad y la vida de quienes trabajan.

Referencias normativas y técnicas consultadas

     Constitución de la República del Ecuador, Artículo 326, numeral 5.

     Código del Trabajo del Ecuador, Título IV, Capítulo V.

     Decreto Ejecutivo No. 2393 (1986), Reglamento de Seguridad y Salud de los Trabajadores y Mejoramiento del Medio Ambiente de Trabajo.

     Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), Resolución No. C.D. 513, Reglamento del Seguro General de Riesgos del Trabajo.

     Comunidad Andina, Decisión 584 e Instrumento Andino de Seguridad y Salud en el Trabajo; Resolución 957.

     Organización Internacional del Trabajo (OIT), Convenio 155 sobre Seguridad y Salud de los Trabajadores.

     Organización Internacional del Trabajo (OIT), Convenio 187, Marco Promocional para la Seguridad y Salud en el Trabajo.

     Organización Internacional del Trabajo (OIT), "Ensuring Safety and Health at Work in a Changing Climate" (2024) y "Heat at Work: Implications for Safety and Health" (2024).

     Organización Mundial de la Salud (OMS) y Organización Meteorológica Mundial (OMM), "Climate Change and Workplace Heat Stress: Technical Report and Guidance" (2025).

     ISO 45001:2018, Sistemas de gestión de la seguridad y salud en el trabajo. 

APRENDAMOS SEGURIDAD CON IOP.

 

Fenómeno de El Niño 2026-2027 en Ecuador:

qué debemos saber y cómo prepararnos


Aprendamos Seguridad con IOP

Gestión y Prevención de Riesgos Laborales

Autor: Ivan Orozco Paredes

Resumen

El Fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es uno de los eventos climáticos de mayor impacto en Ecuador, con antecedentes históricos que han dejado pérdidas humanas, económicas y de infraestructura significativas, particularmente en los episodios de 1982-1983 y 1997-1998. Para el período 2026-2027, los organismos meteorológicos nacionales e internacionales coinciden en que existe una alta probabilidad de desarrollo del fenómeno, con posible intensidad de moderada a fuerte. Este artículo resume la evidencia científica disponible, describe los principales riesgos para la población y los trabajadores ecuatorianos, y propone medidas de prevención basadas en los lineamientos oficiales de gestión de riesgos.

1. Introducción

Ecuador, por su ubicación geográfica frente al océano Pacífico oriental, es uno de los países más sensibles a las variaciones térmicas del mar conocidas como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Cuando la temperatura superficial del océano en la región Niño 3.4 se eleva de forma sostenida, se altera el régimen de lluvias, la temperatura ambiental y, en consecuencia, la seguridad de las comunidades costeras, andinas y amazónicas. Comprender este fenómeno desde la evidencia científica permite anticipar riesgos y adoptar medidas de prevención tanto en el ámbito familiar como en el laboral.

2. ¿Qué es el Fenómeno de El Niño?

El ENOS es un patrón climático cíclico originado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Este calentamiento modifica los patrones de viento y presión atmosférica, generando un incremento de la evaporación y, por tanto, de las precipitaciones en la costa ecuatoriana, mientras que otras regiones —como la Amazonía o el Austro— pueden experimentar condiciones más secas de lo habitual. El fenómeno contrario, La Niña, se caracteriza por el enfriamiento de esas mismas aguas.

3. Situación actual: El Niño 2026-2027

De acuerdo con el monitoreo del Comité de Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN) —integrado por el INOCAR, el INAMHI y otras entidades científicas—, el trimestre mayo-junio-julio de 2026 mostraba como escenario más probable el desarrollo de condiciones de El Niño, con posibilidad de mantenerse hasta inicios de 2027 (INOCAR/ERFEN, mayo 2026). Este diagnóstico coincide con el de la Organización Meteorológica Mundial, que en junio de 2026 estimó una probabilidad del 80% de que el fenómeno se consolidara entre junio y agosto de ese año, con probabilidades superiores al 90% de que se prolongara al menos hasta noviembre. La propia OMM advirtió que, si bien no existen dos eventos de El Niño idénticos, los eventos más intensos incrementan la probabilidad de calor extremo, alteraciones en la precipitación y presión adicional sobre la salud humana, los ecosistemas, la agricultura y los sistemas energéticos (OMM, junio 2026).

En el ámbito nacional, especialistas en hidrometeorología señalaron que el fenómeno podría consolidarse oficialmente entre finales de julio e inicios de agosto de 2026, y recordaron que un patrón similar ocurrido durante El Niño 2023-2024 afectó la generación hidroeléctrica y provocó problemas energéticos en el país (El Universo, mayo 2026). Ante este panorama, el Gobierno ecuatoriano declaró en mayo de 2026 una alerta amarilla preventiva; según la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR), el área de influencia directa del fenómeno abarca territorios ubicados hasta los 1.500 metros sobre el nivel del mar, lo que incluye a 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias con mayor susceptibilidad frente a inundaciones y movimientos en masa (SNGR, mayo 2026).

4. Principales riesgos para Ecuador

       Inundaciones y desbordamiento de ríos en la Costa y zonas bajas de la Sierra, con afectación a viviendas, vías y cultivos.

       Movimientos en masa (deslizamientos) en laderas y zonas de pendiente, agravados por la saturación del suelo.

       Sequía en algunas zonas de la Sierra y la Amazonía, debido a la alteración del régimen de lluvias, lo que puede generar déficit hídrico y afectar la generación hidroeléctrica.

       Olas de calor y aumento de la radiación UV, con riesgo para la salud de trabajadores expuestos a labores al aire libre.

       Afectación a servicios básicos: la SNGR mantiene bajo análisis más de 600 plantas de tratamiento de agua potable dentro de las 1.461 infraestructuras estratégicas del país expuestas a las amenazas del fenómeno (Youtopia Ecuador / SNGR, 2026).

       Interrupción de la actividad laboral y económica, especialmente en agricultura, pesca, construcción y transporte.

5. ¿Qué deberíamos hacer los ecuatorianos? Medidas de prevención

5.1 A nivel familiar y comunitario

       Elaborar un plan familiar de emergencia, en el que cada integrante conozca las rutas de evacuación, los puntos de encuentro y una función específica ante una emergencia (por ejemplo, apagar los breakers eléctricos o tomar la mochila de emergencia).

       Preparar una mochila de emergencia con documentos, agua, alimentos no perecibles, linterna, radio y medicinas básicas.

       No construir ni habitar viviendas en zonas identificadas como vulnerables a inundaciones o deslizamientos, y evitar cruzar puentes o ríos crecidos durante lluvias intensas.

       Organizar comités comunitarios de gestión de riesgos y realizar simulacros de evacuación, tal como recomienda la SNGR, ya que estos ejercicios permiten medir tiempos de respuesta y detectar falencias antes de una emergencia real.

       Establecer canales de comunicación vecinal (grupos de WhatsApp o Telegram) para reportar condiciones climáticas y alertas tempranas.

       Evitar arrojar desechos en sumideros y rejillas de aguas lluvias, pues esto agrava las inundaciones urbanas.

5.2 A nivel de gobiernos locales

Los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) tienen la responsabilidad de identificar amenazas, elaborar mapas y escenarios de riesgo, fortalecer los sistemas de alerta temprana y presentar planes de acción y contingencia ante la SNGR, en cumplimiento de los lineamientos estratégicos vigentes para el período 2026-2027.

5.3 A nivel laboral y organizacional (enfoque de prevención de riesgos)

       Actualizar la matriz de riesgos de la organización incorporando escenarios de lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos y calor extremo.

       Revisar y reforzar los planes de continuidad operativa ante posibles cortes de energía eléctrica o suministro de agua.

       Capacitar a los trabajadores sobre procedimientos de evacuación, primeros auxilios y uso de equipos de protección personal adecuados para trabajos en exteriores (protección solar, hidratación, calzado antideslizante).

       Reforzar la señalización y el mantenimiento de techos, canales de drenaje e instalaciones eléctricas en los centros de trabajo.

       Establecer protocolos de suspensión de actividades al aire libre ante alertas de lluvias severas o calor extremo, priorizando la salud del personal.

       Coordinar con los comités paritarios de seguridad y salud ocupacional la elaboración de un plan de contingencia específico frente al fenómeno de El Niño.

6. La prevención como inversión

La Secretaría de Gestión de Riesgos ha señalado que cada dólar invertido en prevención puede ahorrar hasta 15 dólares en labores de reconstrucción y asistencia humanitaria posterior (SNGR, 2026). Esta relación costo-beneficio respalda la importancia de actuar de manera anticipada, tanto desde la política pública como desde la gestión de riesgos laborales en cada organización.

7. Conclusiones

La evidencia científica disponible hasta julio de 2026 indica una alta probabilidad de que Ecuador enfrente un fenómeno de El Niño de intensidad moderada a fuerte durante el período 2026-2027, con impactos diferenciados por región: inundaciones y deslizamientos en la Costa y zonas bajas de la Sierra, y posible sequía en otras áreas del territorio. La preparación temprana —a nivel familiar, comunitario, institucional y laboral— es la herramienta más efectiva para reducir el impacto humano y económico de este fenómeno recurrente en la historia climática del país. La cultura de prevención, más que una obligación normativa, debe convertirse en un hábito colectivo de los ecuatorianos.

Fuentes consultadas

       Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias del Ecuador (SNGR) — gestionderiesgos.gob.ec

       Diario Primicias — primicias.ec

       Diario El Universo — eluniverso.com

       Diario Extra — extra.ec

       Diario El Comercio — elcomercio.com

       Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar, ESPOL (FIMCM)

       Organización Meteorológica Mundial (OMM) / NOAA

Artículo elaborado con fines de difusión y sensibilización para el blog "Aprendamos Seguridad", dedicado a la gestión y prevención de riesgos laborales.

Les invito a ver mis redes:

 iop-ec.com - Aprendamos Seguridad Juntos

 


Les invito a revisar la Pagina:

iop-ec.com - Aprendamos Seguridad Juntos


 




IOP - ACTUACION FRENTE A DESASTRES NATURALES.pdf


Actuación frente a desastres naturales 

La actuación frente a desastres naturales comprende el conjunto de acciones organizadas que realizan las personas, las empresas y las instituciones antes, durante y después de un evento como un terremoto, inundación, deslizamiento, erupción volcánica, tsunami o tormenta, con el objetivo de proteger la vida, reducir daños y facilitar una recuperación segura.

1. Antes del desastre (Prevención y preparación)

La etapa más importante es la prevención. Se debe:

  • Identificar los peligros y evaluar los riesgos.
  • Elaborar un plan de emergencia.
  • Definir rutas de evacuación y puntos de encuentro.
  • Capacitar al personal y conformar brigadas.
  • Realizar simulacros periódicos.
  • Contar con un kit de emergencia y medios de comunicación.

2. Durante el desastre (Respuesta)

La prioridad es proteger la vida:

  • Mantener la calma y evitar el pánico.
  • Aplicar los protocolos establecidos.
  • Evacuar de forma ordenada cuando corresponda.
  • Seguir las instrucciones de las autoridades y brigadistas.
  • No regresar a zonas peligrosas hasta recibir autorización.

3. Después del desastre (Recuperación)

Una vez finalizada la emergencia se debe:

  • Verificar el estado de las personas y brindar primeros auxilios.
  • Evaluar daños en infraestructura y equipos.
  • Reportar incidentes y riesgos existentes.
  • Restablecer las actividades únicamente cuando las condiciones sean seguras.
  • Analizar las lecciones aprendidas para mejorar el plan de emergencia.

Conclusión

Una respuesta eficaz frente a un desastre natural no depende de la improvisación, sino de la planificación, la capacitación y la preparación constante. La prevención salva vidas y fortalece la resiliencia de las organizaciones y las comunidades.

Mensaje clave (30 segundos):

"Los desastres naturales no se pueden evitar, pero sí podemos reducir sus consecuencias. La mejor respuesta comienza antes de que ocurra la emergencia: prepararse, capacitarse y contar con un plan de acción. Durante el evento, mantener la calma y seguir los protocolos puede salvar vidas. Después, la evaluación y la mejora continua permiten fortalecer nuestra capacidad de respuesta. En prevención, estar preparados siempre será nuestra mejor herramienta."

APRENDAMOS SEGURIDAD CON: Iván Orozco Paredes IOP



 

1. Síndrome de Burnout (Desgaste profesional)

"¿Se siente agotado incluso después de descansar? Podría estar frente al síndrome de Burnout. 

Este trastorno aparece cuando el estrés laboral se vuelve crónico y no se gestiona adecuadamente. 

Produce agotamiento físico y emocional, disminuye el rendimiento y afecta la salud mental. La prevención comienza con una adecuada carga de trabajo, pausas activas y un liderazgo que cuide a las personas. Porque trabajar mucho no siempre significa trabajar mejor."

APRENDAMOS SEGURIDAD CON IOP.


 APRENDAMOS SEGURIDAD

         SOBRE EL TERREMOTO




P REVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES Cambio climático y salud ocupacional: adaptar la prevención en oficinas y en territorio By Ivan Orozco Pa...